POESÍA

Alejandro Sebastiani

Nicole Cecilia Delgado

Raquel Abend

Adalber Salas

Francisco Vergara

Daniela Giambruno

Diana Daza

Federico Eisner

Alejandro Sebastiani. (Caracas, 1982) Licenciado en Comunicación Social (Universidad Santa María, 2005) y Letras (Universidad Central de Venezuela, 2013). Cursa el diplomado en Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco. Participó en la IV edición de la Semana de la Narrativa Urbana, así como también en los proyectos expositivos Ciudad volátil: arquitecturas transitivas de la vanguardia caraqueña (La Caja, 2011), Confluencias (Caracas, Galería Universitaria, 2012), Reflejos vagabundos (El Buscón, 2013) y Caracas horizontal (2013). Ha publicado una plaquette –Posdatas, El pez soluble, 2011) y Derivas (Bid&co, 2013). Ha facilitado talleres literarios en la ONG Corriente Alterna, Librería Kalathos,Centro Cultural Chacao, Artkao, la Universidad Simón Bolívar y el ICREA.

 

Selección de fragmentos por Gladys Mendía del libro Posdatas

voy ganando más en blanco y puedo presentir si

hay un fondo; pero no hace falta precipitarse

hacia el abismo, solamente estar quieto y aislado,

escuchando el dúctil rumor: olas de sangre

navegando por las arterias; cuando una sola

tantee la implosión, habré llegado sin darme

cuenta al júbilo.

 

 

 

 

suéltame en la quemazón del aire, cegado por el

laberinto, es pronto para rodearme con la asfixia:

quedaré, lo sé, como el que sale del mar, exhausto

y medio sordo, sitiado por el sol; no más llamados,

quiero abandonarme en el aliento de tu no;

arráncame en la encrucijada, hazme girar hacia

el lugar donde el polvo se revuelve: allí me abarco

y expando. Te lo ruego, que voy a soltarme de la

carne para perseguir la imagen.

 

 

 

 

semillas, fragmentos de recuerdos informes, me

van sitiando ocasionalmente;

deseoso de lanzarlos al olvido, fallo

y van acumulándose conchas de acera, traspatios

de bares deshechos: chocaban las copas en su

risoteo, preferían claroscuros, sótanos, en el horno

intentaron transmutar sobra en caldos milagrosos

 

ahora unos potes de basura me devuelven una

dimensión más real del paisaje; pero yo me deslicé

rápido, lo juro, como si no quisiera que el ojo

pudiera darse cuenta.

 

 

 

 

tantear esquelas, dijiste, como si fuera ceniza la

tinta disuelta por el ondeo de los charcos, espejo

de cuerpos en fractura;

 

entre borrosos juncos y ramas secas, voy armando

una red de postdatas descontinuadas, sin asombro

ni descalabro,

apenas con el perspicaz desaire del que aguantó

una patada del azar

 

 

 

 

dar vueltas tras pisadas que no tienen brújula

sin esperar otra cosa que el mareo del absurdo

como quien emprende un viaje sin maletas

desatornillado de las paredes corroídas

sin afán por la circunstancia azarosa

cuando el cuerpo juega a favor del goce

enganchado en posibles travesías devoradas

                                          / por el tiempo

con los adioses atravesados en la garganta

sin más que un agrio estupor

 

Nicole Cecilia Delgado (Puerto Rico, 1980) Poeta, traductora, guionista, diseñadora y organizadora cultural. Estudió Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico y completó una maestría en Estudios de América Latina y el Caribe en la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY Albany). Ha trabajado como facilitadora de talleres de creación literaria, poesía, periodismo, encuadernación y libro objeto en Puerto Rico, Nueva York y México. Es una de las fundadoras del colectivo internacional de escritoras Las Poetas del Megáfono. Actualmente desarrolla junto a Xavier Valcárcel el proyecto editorial Atarraya Cartonera de Puerto Rico. Reside en México desde el 2007. Ha publicado los siguientes poemarios:  inventario secreto de recetas para enrolar las greñas con cilindros de colores (Palabra Viva: Medellín, 2004), secretos familiares  (Mixta: Nueva York, 2006), intemperie (México, 2007),nueve sueños (México, 2008), violencias cotidianas (Literal: México, 2009), desierta (Casamanita Cartoneira: México, 2010), añosluz (Vueltegato: Guatemala, 2010) y el cristal con que se mira ((H)onda Nómada: México, 2010). Ha sido parcialmente traducida al inglés, catalán y portugués.

 

Selección de poemas por Gladys Mendía de añosluz

anacronismos

 

II

 

la sincronía no existe

las cosas nunca son como uno las imagina

pero tampoco son como uno las recuerda

 

 

destinatarios múltiples o poema para luis

 

para L.T.

 

quisiera poder regalarte

todos los pájaros míticos de la alegría

todos los colores

no sé si salir al parque o cambiarme de ciudad

ahora, que esta primavera marchita

termina por descomponerse

doy pasos lentos y extendidos

como si el hecho solamente de moverse

fuera a cambiar de dirección los vientos

porque la muerte acecha

por todas las ventanas estos días

su presencia llega demasiado cerca

como una ola que nos moja los pies

en la radio invitan a desconfiarnos

todo contacto tiene matiz de contagio

pero la muerte está en otra parte

sospecho que es mentira

yo me siento cada vez más vulnerable

los viajes tampoco te hacen fuerte

ya no tengo ganas de ir en verano a nueva york

ni siquiera le tengo ahora tanto deseo a los conciertos

aquí, entre nosotros, pasó algo

aún no podemos precisar

qué quién cuándo dónde cómo por qué

pero tú sin embargo haces mandalas y laberintos

en la pared de una casa

y esta es la entrada a la que tuviste tanto miedo

la década ha sido una catástrofe

estamos destruidos

tiene que haber más tiempo

debajo de las piedras de los ríos

adentro de los caracoles

qué vamos a hacer de tanto periódico embustero

cuántos rincones de la ciudad puedo mostrarte

todavía

sé que es posible otro mundo arriba de mi cama

invítame a dormir contigo

en un país con maquinillas y moviolas

qué malo pensar

que es sólo el principio de la guerra

y nos toca estar en este mundo

para oler juntos y azorados

el horror de las hormigas

de qué vale sintonizarse en los oráculos

o este hondo dolor que da politizarse

los círculos están descoloridos y apagados los hornos

en dónde quedó nuestro humor negro

qué haremos con tanto libro seco en los armarios

no tiene que ver con que hoy sea domingo

y se superpongan mi música y la de todos los vecinos

volvería a caminar de noche contigo otra vez

vivamos juntos en un país sin nieve

en una ciudad con menos escaleras

tengo la memoria llena

de momentos explosivos y de calles vacías

luis

este delirio dactilar es para ti:

voy sola a sentarme en un parque

voy a escribir poemas antibalas

no puede ser que los pájaros míticos de la felicidad

no existan

 

 

 

asesinatos

 

                 para I.L. y L.I.

 

a cuatro calles de mi calle:

contrabando de órganos humanos

narcomenudeo, prostitución infantil

un ingeniero se viste de mujer

para toquetear señoras en el metro

tacos de carne de perro

cucarachas monumentales merodean la basura

en esta esquina con frisos barrocos

se cometió un crimen pasional

y un ave fénix resurge

entre montañas de colillas de cigarro

he perdido la inocencia en esta ciudad

llena de niños solos que hacen preguntas filosóficas

camino

reconozco las señales de la guerra en los semáforos

hay consignas de aerosol en todas partes

a cuatro calles, el espacio se bifurca bajo tierra

una ciudad más sanguinaria

se hunde debajo de mis pasos

otros niños rotos se disputan cloacas con ratones

el mercado vende hasta el luto de sus madres lejanas

a veces pienso

que la palabra sicario tiene demasiada melodía

y que el centro histórico oculta el terror más feroz

detrás de cada malabar baila un asesino

sólo hay que llegar a tiempo para ver la acción

y todavía

aunque sé que matan, que asaltan

que los taxis de noche

son una ruleta inminentemente rusa

la ciudad me hace cosquillas

ayer colgamos del balcón un letrero que dice

bésame mucho

para invitar a todos los vecinos al desarme

(mejor vivir entre paredes que tiemblan beso a beso

que contar cicatrices de plomo en las ventanas)

por eso, no puedo decirte asesíname amor

porque los muertos no besan y necesitamos

estar vivos

para empezar a hacer belleza con todos los escombros

 

 

trucos de pasaporte

 

para G.S.

 

mi pasaporte vencido tiene más de veinte sellos

algunos, incluso, se repiten

el contenido de mi equipaje

me emociona más que un vaso de whisky

conozco gente que juega con fuego y podría

volverme aire

cuánta realidad en la mugre de las uñas

la verdad, tampoco estuve

en los lugares que abandoné

parece que acabo de llegar

este martes el metro es una lombriz sobrepoblada

hordas de mujeres esperan para habitar sus vísceras

a qué umbral de la felicidad van todos con tanto afán

(a veces también yo

juego con fuego)

renové mi pasaporte para los próximos diez años

el sábado voy otra vez de viaje

 

Raquel Abend van Dalen. (Caracas, Venezuela 1989). Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Monteávila, con un Diplomado en Escritura Creativa de la Universidad Metropolitana e ICREA.  Autora del poemario Lengua mundana (Común Presencia Editores, 2012) y de la novela Andor (Bid&Co. Editor, 2013). Así mismo, ha ganado Mención especial en el rubro de poesía del III Premio Nacional Universitario de Literatura (2009), y mención especial en el rubro de poesía del Concurso de Autores Inéditos (Monte Ávila Editores, 2012). Ha colaborado como redactora y productora en diversas revistas venezolanas (El Salmón, El Librero y El Desafío de la historia). Trabajó como reportera en el Diario Las Américas (Miami, FL). Actualmente cursa la maestría de Creative Writing in Spanish en la New York University.

 

Selección por Gladys Mendía del libro Lengua mundana

APUESTA

 

 

Jugamos a que el fin está por llegar

 

a que nuestros cuerpos sólo saben desayunar

con semen, flujo, café y cigarros

 

–muy cerca de una ventana

que no muestra nada–

 

jugamos a que no hay una felicidad

igual a la nuestra

 

a revelarnos dos pasados deudores

que no reciben más que la digna tentación

de aliarse

 

jugamos a vaciarnos en el cuerpo del otro

 

a decir que nos queremos entregar por amor

cuando sabemos que lo hacemos

por supervivencia

 

a recostar nuestras vidas

en una sola mirada serena

que no pretende acabar.

 

Juguemos siempre.

 

 

 

LAS OTRAS NOCHES

 

 

Mientras

leo Siete Noches

pienso:

“Para ser Dante, está Dante

para ser Borges, está Borges”,

a nosotros nos queda

vivir nuestra propia oscuridad

nuestras madrugadas infectadas

escogidas y disecadas

en una sola caja de cigarros

intacta.

 

 

 

VENIA

 

A los libros usados

se les deja dormir

con uno

 

se les deja abiertos en la cama

 

hay que permitirles

recordar

las manos que los han hurgado

 

se les besa el polvo

los rayones de tinta vieja

las esquinas masticadas

 

a los libros usados

hay que amarlos

como se quiere al extraño

 

ciegamente.

 

 

 

SABLAZO

 

 

Deja de ver desde mis ojos

 

yo no deseo ver

desde los tuyos

 

el pecado femenino

es incapaz de suturarme las piernas

 

ver desde mis ojos

significa renunciar a todo

 

lo que eres

 

para adoptar

esto que nunca he sabido

 

ni sabré ser

 

quédate siendo bruto, ordinario, hombre

 

sólo así

querré conservarte.

 

 

 

COMUNIÓN

 

 

Todo lo que brota

entre nosotros

 

es un salpicado

que tienta a lo imposible

 

todo lo que hemos vivido   se renueva

 

desde otro universo

 

ya nos hemos conocido

acuosos de placenta

 

también con la muerte

recién masticada en los ojos

 

todo lo que somos

es un cúmulo frenético

 

insondable

que nos exige el olvido

para sumergirnos en una entrega

 

furiosa

 

auxiliada

por una conspiración insomne.

 

 

 

CALLEJERO

 

 

Te recojo

 

de todas las basuras

de Nueva York

 

como a un gato

infectado

agónico

 

de bigotes desteñidos

 

abro mis manos a ti

(no están limpias)

 

para que enrolles tu cola

en mis dedos

 

decido ser ese alfabeto

que dedica sus letras

 

a tu amparo

 

permíteme limpiarte la tierra

de la boca

 

y lamer

esa muerte desvelada

que aferras en tus puños.

 

 

II

 

Nuestro sepulcro

yace

 

prevenido

 

con sus puertas sin cerrar

 

en un terreno que nunca podrá ceder

a un ente ajeno

 

esta muerte

no es un compromiso eludible

 

nuestro contrato

es más fecundo

 

es la permanencia

fuera del cuerpo

 

en el cuerpo del otro.

 

 

 

PICNIC

 

 

Te ensancho

 

como a un mantel de tela

manchado

por el semen de mi boca

 

te aireo sobre mi cuerpo

para que caiga   sobre mí

 

tu mugre vieja

 

te acuesto encima

abierto y mojado

 

vaciado por ese apetito

insaciable

 

que no deja de rascarme la piel

 

saboreo todo lo que decide entrar en mi boca

y no lo dejo bajar por la garganta

el alimento bendito

no se mastica

 

se mantiene entre el paladar y la lengua

como penitencia.

 

 

 

 

RITUAL

 

 

La vigilia

se quema a punta

de secretos

consume a quien la bosteza

esconde los canales

insomnes

lo que se derrumba

bajo el tacto

creído

 

te veo del otro lado de la madrugada

ayuno en tu cuello

 

nos pronunciamos

por un pulso

inconfesable

por el desvelo

que muerde

hinchado

que rescata

dos abandonos imposibles de arrancar

 

el límite se ensancha

quieto

casi escondido

y desde un rumor

sonríe, se dilata en la esquina

se vuelve un signo

entrañable

una confesión pulcra

 

son noches que visten

mueven el sueño

hasta matarlo

contra una cama ajena

y queda un aliento

apagado

sin nombre

ni cuerpo para exasperarse

 

se vuelve

materia erguida

culposa

hambrienta

se ensombrece

respira en tus plegarias

en una sequía

arrogante

ya nada se sostiene sin tu lejanía errada

desconozco una noche

antigua

a nuestro encuentro.

 

Adalber Salas Hernández. (Caracas, Venezuela 1987). Poeta, ensayista, traductor. Licenciado en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello. Ganador del II Premio Nacional Universitario de Literatura en el rubro de Poesía con el libro La arena, el vidrio: ascenso en tres movimientos (Caracas, Editorial Equinoccio, 2008), así como autor de los poemarios Extranjero (Caracas, bid&co. editor, 2010; Bogotá, Común Presencia, 2012), Suturas (Caracas, bid&co. editor, 2011) y Heredar la tierra (Bogotá, Común Presencia, 2013). Asimismo, ha publicado el libro de ensayos Insomnios. Ensayos sobre poesía venezolana (Caracas, bid&co. editor, 2013). Ha sido incluido en las antologías La imagen, el verbo (UCAB, 2006) y Antología de poesía joven venezolana (bilingüe árabe-español, Universidad Internacional Libanesa, 2009). Recientemente ha sido publicada su traducción de El hombre atlántico, libro de Marguerite Duras inédito en castellano hasta el momento (Caracas, bid&co. editor, 2013). Textos suyos, tanto poesía como ensayo, han sido publicados en distintos medios periódicos, tanto nacionales como internacionales.

 

Textos pertenecientes al poemario Heredar la tierra (Bogotá, Común Presencia, 2013)

Por haber sucumbido

a la oscura tentación

de nacer,

 

por haber comido de este

pan árido,

encenizado,

 

por haber asentido

y entregado la frente

para recibir la saliva lustral

del tiempo,

 

por todo ello

estás aquí,

 

pisando esta tierra que siempre

te será infiel,

habitando su noche

sin párpados,

 

con tu desnudez balbuciente,

 

la misma desnudez

que sostiene el día

cuando se entrega

sin más

 

descubriendo el miedo ágrafo

de tener un rostro.

 

 

 

 

 

 

 

V

 

 

Tus pies

no recuerdan todavía

ningún paso.

 

Los espejos

no tienen derecho

sobre ti.

 

Y esa voz que será tu condena

no ha soplado aún

ceniza en tu garganta.

 

Hasta ahora

sólo has escuchado

un aleluya

 

comido en sus bordes

por el óxido,

 

raído como una madera vieja:

 

la lengua de lo que está más allá

o más acá de la piel.

 

En ti solamente hay

la arcilla pura del tiempo,

 

la tierra heredada

para ser perdida.

 

Solamente

la dura gracia

de haber nacido.

 

 

 

 

 

 

 

VI

 

 

Sin saberlo,

escribía buscando una palabra

que te recibiera.

 

Una palabra extensa,

larga como una muerte,

larga hacia ningún lugar

 

y tenue,

tan tenue,

que se confundiera por un momento

con la vida.

 

Una palabra

tejida con sonidos ínfimos,

con esas preguntas desahuciadas

que también tejen la noche

sin confesarlo.

 

Una palabra que pudieras usar

para cubrir tus pasos,

para nunca andar descalza

por las calles, entre los edificios

cariados de tanta lluvia.

 

Una palabra, en fin,

que sirviera para remendar el cielo

de vez en cuando.

 

 

 

 

 

 

 

 

VIII

 

 

Al recién nacido

hay que darle de inmediato

un nombre.

 

Al que ha salido

de la negra violencia del parto,

 

todavía húmedo de no existir,

 

hay que nombrarlo,

para borrar de sus manos y

de su respiración

el susurro de otro océano,

 

para contener

el barro incierto de su carne,

 

hay que conjurar

ese lugar del que ha venido,

la marea brutal

que lo ha abandonado

entre nosotros,

 

sobre esta tierra que deberá caminar,

cuyo vientre espeso

está repleto de palabras

que nadie recuerda.

 

 

 

 

 

 

XI

 

 

Amasar un salmo bajo el sol

con aserrín y aliento y agujas,

 

un salmo que no quepa en los bolsillos,

que pese en la boca

con la rabia dulce del mediodía.

 

Un salmo con arritmia y sin dios,

que destile un líquido hondo,

despierto,

que pueda beberse de un solo trago.

 

Un salmo que cante

los dones difíciles, los dones arduos,

los frutos que caen,

rotundos como juicios,

en la mirada.

 

Una alabanza que haya decidido

permanecer en un mismo lugar,

sin mendigar vocablos

ni engañar a la lengua:

 

que prefiera quedarse en la sed,

en esa paciencia cruel

como una canícula,

 

donde pueda ser para ti

pulpa inhóspita,

sequía vertical,

 

cadencia de un fulgor que no cesa.

 

 

Francisco Vergara (Valparaíso, Chile 1977). Poeta. Estudios completos en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En 2003 participó en el Taller de Poesía que se realiza en la Casa Museo La Sebastiana, de la Fundación Pablo Neruda. En 2004 y 2005 participa en el Seminario de Reflexión Poética impartido en el mismo lugar. En 2007 es antologado en el libro de joven poesía porteña El mapa no es el territorio.Notas de extravío es una plaquette que muestra algunos poemas pertenecientes a un libro por publicar (Publicación conjunta de Revista de Poesía Antítesis y Dirección de Asuntos Estudiantiles Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2008).

 

Selección por Gladys Mendía de Notas de extravío

ÍTACA

 

Poco supimos de huellas y ecos

forjados a la sombra de artesanos mayores.

Quisimos abrir los brazos

sin saber del todo el por qué,

no como señal de entrega

ni como una declaración religiosa.

Fue un abrir y cerrar de ojos

la huida en desbandada,

una jauría de perros tras sus rabos

cada cual más obsesionado en lo suyo.

Al intentar el regreso nunca hubo

Ítaca, nunca Penélope,

tan solo canto, canto pálido

de sirenas engañosas.

 

 

 

ABSOLUCIÓN

(VARIACIÓN SOBRE UN TEMA DE ALFONSO ALCALDE)

 

Aquellos que apostaron a una letra

rápida pero legible en la pesadilla.

Los que aprovecharon el silencio

del jardín para expiar suspiros aliterados y culpas romas.

Aquellos que buscan ungirse

del tono profético abusando

hasta el mal gusto de las metáforas.

Los que se consagraron a la alquimia del verbo

y solo obtuvieron una palidez de cuarzo.

Aquellos que se abandonaron

a la curva áspera del grafito.

Los que tradujeron en símbolos

la espesura de la noche.

Sean todos perdonados.

 

 

 

PAVANA AL ALBA

(VARIACIÓN EN TORNO A CARLOS DE ROKHA)

 

Lava los latos lamentos en lejía.

Sumerge las palabras en la espesura

de la ceniza, al borde de la noche,

cuando las ventanas parecen anchas,

cuando el viento es un corcel desbocado

que arrastra las semillas tardías

hacia el ensueño del gallo

en su reino de crestas celestes.

Reposa las manos y aguarda.

Aguarda por un silencio espigado,

por una palabra tallada al alba.

 

 

 

DE LO QUE SE ESCAPA

(CON LEZAMA LIMA)

 

Si el amor no es más que un soplido

un mecer suave de impaciencias;

tras la premura acaso aguarde

el viento seco de los años,

la definición mejor de cada instante.

 

 

 

DEFENSA DEL ÍDOLO

(VARIACIÓN EN TORNO A OMAR CÁCERES)

 

Dicen que dejarse llevar

por lo acentuado de la voz

es cosa ignota.

Pero si todo se resume

a una cuestión de acentos,

a un par de petardos

para tratar de ocultar

esa especie de vértigo

ante el párpado de la noche

entonces, tal vez, todo sea verdad,

excepto, la propia voz.

Yo sé, es tan fácil tañer

una cuerda ciega,

tan fácil partir tras la niebla.

Todavía se implora al sueño

el frescor de sus aguas.

Yo sé, nadie llora a los perdidos.

 

 

 

CARAVANAS

(VARIACIÓN EN TORNO A SAINT-JOHN PERSE)

 

La herrería es oficio difícil.

Errar entre el fuego y el hierro

es presagio de verdadero viaje.

Aprendimos la calma del fuego

en los ojos del potro, en la sombra del viajero.

Después de ir al Oeste tanto tiempo,

¿qué sabíamos de las cosas perecederas…?

Al oriente, bajos las hojas de bronce

encontrarás algo más que un temblor.

Bajo los arbustos en flor hallarás

la mirada de los que vagan innombrados,

testigos mudos de las caravanas

 

que se apagan, a diario, junto al sol.

 

Daniela Giambruno (Valparaíso, Chile 1984). En 2001 integró el Taller de Poesía del Centro Cultural Balmaceda 1215 y en 2003 participó en el Taller de Poesía de la Casa Museo La Sebastiana. Ha publicado A contraluz (coedición entre la Revista de Poesía Antítesis y la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2007).

 

Selección por Gladys Mendía de A contraluz

LA CAÍDA

 

 

 

Un ojo se demora en caer,

una piedra no.

Un ojo clava su golpe en el infinito:

una piedra rompe el infinito.

El eco de una piedra

no precisa ojos.

 

un pedazo de horizonte,

un tropiezo.

 

 

 

 

 

DIÁLOGO

 

 

 

No se trata de límite,

más bien de voces

cuando todo se nombra.

 

Y existimos

como si fuésemos lengua:

así es nuestro beso.

 

 

 

 

 

ENMASCARADA

 

 

 

Soy yo,

el latido,

la palabra robada a la roca.

 

Vienen los días difusos,

los tropiezos

aparecen como plantas silvestres,

como estrepitosas voces

en máscaras.

 

 

 

 

 

 

PENUMBRAS

 

 

 

Los días son pálidos latidos,

retazos de luz.

 

 

 

 

 

DIMENSIÓN

 

 

 

¿Qué sueños son esos que dicen

palabras mudas,

hondos trozos de vacío?

 

Ver el sol

es como cerrar los ojos:

la luz es noción de infinito.

 

 

 

 

 

A CONTRALUZ

 

 

 

Saben las palabras mentir.

Crean imágenes,

Sonidos.

 

Pero callan

Y miran la luz de nuestros ojos,

El temblor de nuestras manos.

 

Desaparecen,

Vuelven a su rincón indecible,

Risueñas en sus máscaras.

 

Diana Carolina Daza Astudillo (Bogotá, Colombia 1980). Redactora creativa  y  promotora cultural. Directora del proyecto de publicación alternativa   Piedra de Toque. Invitada a la oxigenación poética (Cúcuta – Colombia 2001),  al VIESPERGESIA encuentro de poesía joven Bogotá – Colombia  2002,  POESÍA EN ESCENA  en la sala Seki-Sano (2003) Bogotá - Colombia, III muestra poética Naranja Roja Universidad Nacional (2004)  y  al  encuentro LATIGO en Quito – Ecuador en el mismo año. Actualmente participó del festival  OJO EN LA TINTA.  Sus poemas han sido publicados en revistas de creación literaria de México, Chile, Venezuela, Ecuador y Colombia. En el 2003 publicó el poemario: el abrazo de los días grises en  la colección “aquí estamos decena” de Funcreta ediciones y en diciembre de 2010 participó con textos narrativos en la publicación colectiva: Domingo, vendedor de globos con la editorial Pornos. Acaba de publicar su poemario: El nacimiento de la Gargolenana con el sello PIEDRA DE TOQUE en la colección estampillas poéticas.

 

Selección de fragmentos por Gladys Mendía del libro El nacimiento de la Gargolenana(Bogotá/Colombia 2013, Piedra de Toque).

Mírenla

Mírenme

Las cicatrices de la soledad no intimidan

Alzo la copa y grito con un pésimo francés

“C´est payé, baleyé, oublié, je me fous du passé”

Con el tiempo aprendí el arte del escapismo

A camuflarme en la humedad de las paredes

La intimidad al fondo de la copa

A fundirme en  la sonrisa de los muertos

Último encuentro con la belleza.

 

 

 

Mírenla

Aprendió a digerir lo verdadero sin esperar la eternidad

A reconocer el peso en lo liviano

En lo liviano la carga

A rozar los labios del abismo

Sin esconder las heridas de sus besos

A lavarse los reproches

Restos de mierda que aparecen al borde de las hojas

Pero se secan

Pasan

Como el deseo luego de recorrer un cuerpo arcano

Como la rabia por el espacio violado

Como un dolor de estómago

De muela

De olvido.

 

 

 

 

Mírenme

Terminé con la cosecha del corazón roto

Casi nada me rompe

Quedan pocos de esos que jalan y jalan la falda

Los dejé por ahí

En el sudor de los espejos en las fiestas

En los ceniceros a punto de explotar

En la tristeza de humo barato de los andenes

En los ojos de los que nunca me amaron

En las ventanas del autobús

En la excitación de pasajeros extraños

Esos que no recuerdan el peso de mis caricias

Amnesia epidérmica.

 

 

 

 

Olvídenla

Nunca recorrió junto a ustedes el filo de la madrugada

Ni viajó en taxi a lugares desconocidos

Tampoco olvidó la memoria en la cabecera de la cama

No era ella

No era yo

No fuimos

Nunca hemos sido

Por eso los gemidos de hielo deshaciéndose en el cerrojo de la puerta

¿O acaso la vieron bailar con la lluvia?

¿Hacerse una distinta en cada gota de sudor?

Nadie despertó el apetito dormido

Que habita en la profundidad del nombre

Ninguno ha sido volcán de colores y música.

 

 

 

 

 

Lo sé

Lo sabe

Lo idílico no existe en la fugacidad de un encuent ro

Lo supo siempre

Por eso la sonrisa abierta y sincera al llegar a casa

Luego de la estampida de vacios y saliva

Importa el retorno

El punto donde nace el deseo.

 

 

 

 

Mírenla

Atravesó la penumbra de los rostros

El infinito desierto de los cabellos blancos

Bofetadas de una ideología desbaratada

Risas destrozadas

Aceleración

Tibieza entristecida

Y en el espejismo aprendió a conducir sin frenos

por avenidas de líneas colgantes

Encontrando repuestas en cada recorrido.

 

 

 

 

 

Mírenla

Atraviesa el trance de la nostalgia al fuego

Se revuelca en la locura y sale sin piernas rotas

Burla los bolsillos

Lanza propuestas malintencionadas

Le hace el amor a lo que no tiene nombre

Ni líneas en las manos

Espectros de la soledad que entumece el tiempo.

 

 

 

 

¿Líneas en las manos?

A ella le falta una

Por eso no carga las cicatrices del amor

Ramas que sostengan  el cansancio

Haciendo soportable la mudez de los días

La nieve de las madrugadas.

 

 

 

 

Mírenme

No me arrepiento de haberme enamorado de lo absurdo

Eso que toma cuerpo en la imaginación

Porque en el fervor  del delirio

Descubrí que el amor es el aliento

Que te invita a flotar por el fracaso

Sin miedo a caer.

 

 

 

 

Es preciso desocupar la memoria

Saltar del avión sin paracaídas

Sentirse perdido

Herido

Desencajado

Malvado

Enfrentar leones hambrientos

No más gatitos con suaves bigotes acostumbrados

A las galletas de figuritas.

 

 

 

 

Las segundas oportunidades no existen

Lo que se hace

Crece

Lo que no se hace

Nunca nace

Es de valientes sentir el fuego de un insulto

Con la misma gracia que la caricia de un beso

Desprendernos de lo que no nos pertenece

Acostumbrándonos a la calvicie que dejan las despedidas.

 

 

 

 

Las nubes encima de los rostros hacen el amor

Se rozan la punta de los pechos

Sin tocarse las bocas

Sin mirarse bajo el ombligo

Se tocan los codos con la lengua

La punta de los dedos

Una nube toca a la otra con la respiración

Mientras esta  la penetra en silencio

De encuentros furtivos están llenos los instantes.

 

 

 

Lástima de aquellos que no ven la sabiduría que nace en la quietud

 

La belleza de los cuerpos en reposo.

 

Federico Eisner Sagüés (Montevideo, Uruguay 1977). Oriental chilenizado desde la infancia. Escritor, músico y químico. Ha publicado 2 poemarios y fue editor de poesía joven chilena por once años en Ediciones del Temple. Es parte del Movimiento Descentralización Poética. Ha participado en unas cuantas bandas, y lo sigue haciendo. Ahora mantiene una en Montevideo y otra en Santiago, Fotogramas Trío y Tecla Negra, ambas con fuertes raíces en la música uruguaya.

Se interesa particularmente por la fusión de poesía y música, dando talleres, lecturas automusicalizadas y participando en colectivos ligados a la poesía sonora como el Foro de Escritores de Chile. Se encuentra ensayando, junto a otros 3 poetas-músicos, una Orquesta de Poesía. Es autor de Pequeño compendio para un amigo (Ediciones del Temple, 1997) y Bicha (JCSáez Editor, 2008). Poemas suyos aparecen en: 30 Jóvenes Poetas (Universidad de Playa Ancha, 2004), en el disco Poetas-Chile Siglo XXI, Vol. 7 (Rayentru, 2004); en la Antologia Lof Sitiado: Homenaje poético al pueblo Mapuche (Jaime Huenún comp., 2011); y en Me Usa, brevísima antología arbitraria Perú-Uruguay (Paracaídas Editores, 2012).

Actualmente se encuentra preparando su primer libro de cuentos.

Invitación

 

Me piden que me sume al movimiento

me solicitan una clase en la escuelita abierta

un taller una asesoría una colaboración

que asista al congreso ciudadano

que me sume al proceso que me informe

que escriba una columna de opinión

me piden prestados los equipos

que grabe que ensaye que dedique

una mañana a la semana más que sea

me piden que me comprometa

que vaya a leer que me dan una atención

que van a ver si pueden los pasajes

que toque y que lleve a los otros músicos

y que improvisemos que se ponen con el transporte

que vaya a la radio

que marche y me moje el culo

            necesitamos gente como tú pero tu sabes

            que trabaje en políticas culturales

            estamos en Chile no hay presupuesto

            luego mandamos un fondo concursable

            a ver si es que sale

            aquí somos pobres

me dicen desde sus puestos

me hacen sentir egoísta tan fácilmente

y me llenan de hipervínculos con videos de maltratos

y abusos que me dejan

solo rabia e impotencia

 

 

 

 

 

 

Fruta de estación

 

Demasiadas horas a la sombra caliente

el cajón de plástico atrapa los jugos

y los olores de los que nacen nuevas especies

que apuran el proceso de mermelada naranja

luego parda un día es suficiente en estas condiciones

maduran todos juntos como una plaga estacionaria

                                                                       microestacionaria

 

árboles mal cuidados árboles

carne de perro ramas repletas demasiado altas

frutos que caen perdidos frutos

                                               picoteados

                                                           que terminan de pudrirse al impacto

 

damascos

            damascos por doquier

damascos en la cocina

                        damascos en damasco

en el living en el baño

la heladera llena de damascos

            congelados en conservas fritos

suena el timbre son mis suegros

                                               con un saco lleno

mi padre le regaló a mi madre un camión repleto de damascos

justo antes de abandonarla porque sabe

                                                           cuánto a ella le gustan

la suegra de mi hermano cocina

una muy buena salsa agridulce de damascos

 

veo el mundo naranjo el hedor aumenta

las nuevas especies de bichos viven su panacea cultural

                              publican sus libros y firman contratos

                                          negocian incontables tratados de libre comercio

                                                      ahora cualquiera podrá pudrir el damasco del otro

                                                                  o hacer suyo el ajeno

                              lo que acelerará la decadencia de las nuevas especies

                                                      dependientes del damasco

                                          este es el momento de su hervor cultural

                                          escriben y hablan el lenguaje de la poesía

                                                      porque la poesía es la única transdisciplina posible

 

 

 

 

 

 

 

Narrativa20

 

La ficción y la realidad, Mario Vargas Llosa

 

En la vida real no existe un pozo en la mansión abandonada del callejón sin entrada ni salida a un par de cuadras de casa

y aunque lo hubiese uno no puede bajar por él y quedarse 3 días en ayunas y a oscuras

y si mientras se sueña al fondo del pozo alguien allá arriba quita la escalera de cuerda y madera por la que subiste

la quita para siempre y ya

y no hay más

 

En la vida real no vas a conocer a una señora en una plaza que se te acercó porque has ido por 3 semanas al mismo banco con tu mancha en la mejilla

y no se sienta la doña a tu lado y te entrega una tarjeta con una dirección y nada más

y tu no vas a las cuatro de la tarde del día siguiente y te recibe su hijo que es hermoso y que no habla pero le entiendes todo

y no te pagan por no hacer nada justo en el momento en que se te está acabando el dinero y no piensas en trabajar

ellos te pagan por bajar al pozo

 

En la vida real no me va a escribir un anciano que no conozco

ni voy a haber asistido a un oráculo que se acaba de morir y era amigo o lo había sido en una guerra

del viejo que ahora quiere traerme un recuerdo que me dejó el adivino

porque en realidad el viejo oráculo no haría venir de tan lejos a su amigo veterano de alguna guerra solo para traerme una cajita vacía

 

En la vida real un hombre de 30 no se hace amigo de una chica de 15 virgen e inquieta

que no va al colegio porque provocó un accidente en motocicleta en el que murió su amigo que conducía

sólo para hacerse la cimarra

y esa chica no le escribe cartas a su amigo de 30

desde la fábrica de pelucas donde se fue a trabajar

para no pensar en nada dice y en las cartas no le dice

que ojalá vuelva pronto su mujer que lo dejó una mañana sin previo aviso y no le dice que se pregunta si seguirá para siempre siendo virgen

 

Porque en la vida real no te deja tu mujer de un día para el otro y después te escribe y te explica

que tenía un amante que no sabía por qué

que no lo podía controlar y que ahora se ha ido lejos

sin ti y sin su amante pero que la olvides

que hagas lo que quieras con todos sus vestidos

 

En la vida real no decides no creerle y esperar pacientemente a que ella regrese

 

En la vida real no te deja tu mujer el mismo día que el viejo te trae la cajita vacía del oráculo

ni te llama de nuevo una mujer que no se identifica pero dice conocerte y quiere tener sexo telefónico contigo

al menos no ocurre todo esto en un solo año

                                                                       de una misma vida