Edición del 5 de noviembre del 2004

A través de esta sección queremos entregar 5 poemas especiales de la literatura universal para seguir en este compartir de las letras, disfrútenlos...

 

 

Walt Whitman (1819-1892)

5

Creo en ti, alma mía, pero el otro que soy yo no ha de humillarse ante ti,
Y tú no debes humillarte ante él.
Túmbate conmigo en la hierba, deja en paz tu garganta,
No preciso palabras, ni músicas, ni versos, ni costumbres,
Ni frases, aunque sean las mejores.
Sólo tu arrullo quiero, tu susurro y tu voz confidente.
Recuerdas una clara mañana de verano?
Descansabas tu cabeza en mis rodillas y te volviste
dulcemente hacia mí.
Abriste mi camisa junto al pecho buscando con tu
lengua mi corazón desnudo,
Después te alzaste hasta hundirte en mi barba tocando
al mismo tiempo la punta de mis pies.
Supe entonces, de pronto, que el saber y la paz
Sobrepujan en mucho las disputas terrenas,
Y ahora sé que la mano de Dios me ha sido prometida,
Que el espíritu de Dios es hermano del mío,
Y que todos los hombres nacidos son también mis
Hermanos, que todas las mujeres son hermanas y
Amantes,
Y que un solo germen de la creación es amor;
Que son infinitas las hojas de los bosques o las que caen
Marchitas,
Y las negras hormigas tras las hojas y surcos,
Y el musgo de las vallas, las piedras apiladas, el sauco,
El verbasco y el ombú.

 

 

William Blake (1757-1827)

VI

Dejadme, oh, dejadme con mis poemas;
Aquí permaneceré hasta fallecer
Hasta no ser más que un espíritu
Y haber dejado esta forma de arcilla.

Entonces vagaré por este bosque
Recorriendo campos sin veredas.
A través de la penumbra él verá mi sombra
Y oirá mi voz en la brisa.

 

 

Amado Nervo (1870-1919)

Brahma no piensa...

Ego sum qui sum
 

Brahma no piensa: pensar limita.
Brahma no es bueno ni malo, pues
Las cualidades en su infinita
Substancia huelgan. Brahma es lo que es.

Brahma, en un éxtasis perenne, frío,
Su propia esencia mirando está.
Si duerme, el cosmos torna al vacío;
¡Mas si despierta, renacerá!

 

 

Óscar Hahn (1938)

Escrito con tiza

Uno le dice al Cero que la nada existe
Cero replica que Uno tampoco existe
Porque el amor nos da la misma naturaleza

Cero más Uno somos Dos le dice
Y se van por el pizarrón tomados de la mano

Dos se besan debajo de los pupitres
Dos son Uno cerca del borrador agazapado
Y Uno es Cero mi vida

Detrás de todo gran amor la nada acecha

 

 

Floridor Pérez (1937)

La victoria

Me pusieron contra la pared, manos arriba.
Me registraron meticulosamente.

Sólo hallaron retratos con tus ojos
Y una antología con mis versos.

Noches sobre la piedra.
Días tras la alambrada.

No saben –nos decían- qué les espera.
Pero yo lo sabía:

Tras días piedra meses muro,
Tú me esperabas a la puerta del cuartel

Y esa fue mi victoria.