El árbol que está cerca del río quedó lleno de frutos pues era verano, uno en especial se sentía muy bien en su rama, pero aquel día una mano enorme vino y lo arrancó. Acto seguido vino una boca que le dio un fuerte mordisco, otro y otro hasta dejarlo sólo semilla.

Más tarde fue lanzado al río, el fruto quedó atascado en una roca de la que se aferró lleno de miedo.

-¿Por qué me pasó esto a mí? Se preguntó.

Algo en su interior le dijo que debía soltar la roca, correr río abajo, pero el miedo a lo desconocido que sentía era inmenso y le impidió realizar cualquier movimiento.

Al no dormir de tanta angustia, pudo ver el paisaje. Observó las flores, los árboles, los animales; entonces tuvo una comprensión diferente de las cosas: Todos los seres de este valle viven en plena felicidad sin que nadie los cuide, son hermosos, no gastan energía en querer ser algo, lo son simplemente. Se vio a sí mismo evitando dejarse llevar…..y se soltó; dio un agradable paseo, un viaje increíble donde conoció nuevas formas y colores nunca antes vistos.

Luego, en a la orilla, fue tomado por una niña que lo sembró en el jardín de su casa. La madre de la niña fue muy amable, cuidándolo hasta que se convirtió en un gran árbol, nunca fue tan feliz.

 

 
 

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