En Chile están pasando cosas terribles, pero como todo tiene su balance, también están pasando otras muy buenas. Podemos hablar de la ola de manifestaciones públicas que se están desarrollando a lo largo del país por diversas causas, demostrando que la expresión en masa tiene un impacto político único. No solo se marcha cantando alguna consigna, sino que se hacen coreografías de baile, teatro invisible en las micros (abordando temas de contingencia), lectura de poemas, cuerpos pintados, cacerolazos, conciertos de música y hasta malabares. La toma estudiantil en diversos liceos y universidades ya lleva casi tres meses y lamentablemente, hay muchachos en huelga de hambre dispuestos a perder la vida, a sacrificarse por una educación gratuita y de calidad.

Hay mucho por mejorar, todos estamos de acuerdo y solo presionando al gobierno a través de manifestaciones pacíficas y otros mecanismos legales, se logra que la clase política recoja las demandas y las haga posibles en un corto, mediano y largo plazo.

Cuando leí este párrafo de José Martí, pensé en lo que está pasando, pensé en nuestros niños, jóvenes, estudiantes y trabajadores que luchan día a día por una patria más justa, con igualdad de oportunidades:

Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. El niño, desde que puede pensar, debe pensar en todo lo que ve, debe padecer por todos los que no pueden vivir con honradez, debe trabajar porque puedan ser honrados todos los hombres, y debe ser un hombre honrado. El niño que no piensa en lo que sucede a su alrededor, y se contenta con vivir, sin saber si vive honradamente, es como un hombre que vive del trabajo de un bribón, y está en camino de ser bribón.

 

 
 

LP5